
El sector comercial de San Miguel de Tucumán atraviesa un inicio de año crítico, marcado por una debilidad estructural en el consumo que pone en riesgo la sostenibilidad de los puntos de venta físicos. Según el informe "Panorama Comercial Ene-Abr 2026", elaborado por la Cámara que preside Gabriela Coronel, la actividad en la provincia se encuentra en una “marcada complejidad, caracterizada por una retracción generalizada del consumo”. Este fenómeno local se inscribe en un contexto nacional donde, mientras el consumo masivo en supermercados y comercios tradicionales registró una caída interanual del 5,1% en marzo, los canales electrónicos y las importaciones "puerta a puerta" muestran crecimientos superiores al 30%.
Los indicadores para el comercio tucumano durante el primer cuatrimestre son alarmantes. El documento, al que tuvo acceso Tendencia de Noticias, detalla que el 64,3% de los comercios reportó una disminución en sus ventas, mientras que apenas un 7,1% logró algún tipo de incremento. La profundidad de la crisis se refleja en la situación financiera de las empresas: un 42,9% de los encuestados declaró una rentabilidad nula y un 35,7% la calificó como baja. Para la Cámara, este escenario “refleja el impacto directo de la pérdida del poder adquisitivo en la actividad económica local”.

A nivel país, esta realidad golpeó de lleno al empleo, siendo el comercio uno de los sectores con mayor pérdida de puestos de trabajo; de hecho, en los últimos dos años desaparecieron más de 21.000 empresas en todo el entramado productivo argentino.

La asfixia financiera en Tucumán se manifiesta en la dificultad para cumplir con las obligaciones básicas. El informe de la Cámara de San Miguel de Tucumán revela que “el 57,1% de los negocios solo pudo cubrir sus costos operativos (alquiler, sueldos, impuestos) de manera parcial”, y un 14,3% directamente no logró cubrirlos. A pesar de esta fragilidad, los medios de pago han mostrado una modernización forzada: el 85,7% de los clientes ya utiliza transferencias o medios digitales para abonar sus compras.

No obstante, existe una paradoja en la digitalización del comercio local. Aunque los consumidores tucumanos usan herramientas digitales para pagar, el 57,1% de los comercios no cuenta con un canal de venta online formal, limitando su alcance al público que circula físicamente por las tiendas. Esta carencia contrasta con la tendencia federal, donde el comercio electrónico registró un salto del 34,3% frente al año anterior, impulsado por categorías de consumo masivo como alimentos y bebidas. El estudio Anual de la Cámara de Comercio Electrónico (CACE) destaca que el e-commerce “viene creciendo desde la pandemia ininterrumpidamente”, ganando volumen incluso en momentos de caída del consumo presencial.

Ante este panorama, Coronel es tajante al definir que “el comercio local se encuentra en una encrucijada”. Como estrategia de supervivencia, la Cámara sostiene que “es imperativo trascender el uso de redes sociales y WhatsApp, avanzando hacia la implementación de tiendas virtuales integradas que permitan capturar la demanda online”.
La conclusión del informe subraya que, si bien la adopción de medios de pago digitales fue ágil, la falta de una estrategia de venta profesionalizada en la web y la presión de los costos fijos —especialmente en alquileres y servicios— comprometen la continuidad de los negocios. En un país donde la desocupación cerró 2025 en alza (7,5%) y la informalidad laboral sigue creciendo, la profesionalización digital y una gestión de costos rigurosa aparecen como los únicos pilares para “navegar el actual contexto de retracción económica” en la provincia.